Alfonso I el Batallador conquistó Zaragoza, la joya que se le había resistido a Castilla y Aragón durante siglos
El 18 de diciembre de 1118, tras un largo asedio con apoyo de cruzados franceses, Alfonso I de Aragón, apodado "el Batallador", conquistó Zaragoza, poniendo fin a más de cuatro siglos de dominio musulmán sobre la ciudad. La conquista convirtió a Zaragoza en la nueva capital del reino de Aragón, desplazando a Jaca y consolidando el poder aragonés en el valle del Ebro.