Un pirata japonés amenazaba Filipinas con una flota de diez navíos
A principios de la década de 1580, la región de Cagayán, en el norte de la isla de Luzón, se había convertido en el principal escondite de los wakō, bandas de piratas japoneses, chinos y coreanos que asolaban el comercio marítimo del Extremo Oriente. En 1582 llegaron noticias a Manila de que un caudillo japonés conocido como Tay Fusa se preparaba para asentarse en Cagayán con una flota de diez navíos. El gobernador de Filipinas, Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, escribió alarmado a Felipe II describiendo a los japoneses como "la gente más belicosa que hay por aquí", armados con artillería, arcabucería y picas compradas a los portugueses. Decidido a atajar la amenaza antes de que se consolidara, encargó la misión a un veterano de setenta años: el capitán Juan Pablo de Carrión.