Carrión mandó untar las picas con sebo para que los piratas no pudieran arrebatárselas
En la playa de Cagayán, la tropa de Carrión formó en líneas clásicas: piqueros al frente, rodeleros con espada y escudo detrás, y arcabuceros y artilleros cubriendo ambos flancos. Los wakō de Tay Fusa, muy superiores en número, cargaron en oleadas sucesivas contra esa formación. En la primera carga, culebrinas y arcabuces causaron numerosas bajas entre los atacantes; en la segunda, los piratas lograron llegar hasta la línea de picas e intentaron arrancarlas de las manos españolas. Pero Carrión había ordenado untar las astas con sebo, y los piratas resbalaban una y otra vez sin conseguir arrebatarlas, cayendo bajo el filo de los rodeleros. Cuando llegó la tercera carga, a los españoles se les había agotado la pólvora.