Pese a estar en clara inferioridad numérica, los españoles vencieron y los piratas huyeron dejando katanas y armaduras en la playa
Sin munición y con el enemigo todavía cargando, Carrión y sus hombres resistieron el último envite hasta que los wakō, exhaustos y con muchas más bajas de las que podían asumir, se retiraron en desbandada. En su huida, los piratas abandonaron en la playa parte de su armamento —katanas, armaduras y picas— que los españoles recogieron como botín de guerra. El 16 de junio de 1582, el gobernador de Filipinas, Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, escribió exultante a Felipe II para anunciarle la victoria española sobre la amenaza pirata que dominaba el norte del archipiélago. Tay Fusa nunca volvió a asentarse en Cagayán.