Los tsunamis generados por la explosión mataron a unas 36.000 personas
La erupción generó una serie de olas gigantescas, algunas de hasta 30 metros de altura, que arrasaron las costas de Java y Sumatra en cuestión de minutos. Se calcula que unas 36.000 personas murieron, la inmensa mayoría a causa de los tsunamis y no de la propia erupción. Pueblos enteros desaparecieron sin dejar rastro, y los restos de algunos barcos aparecieron después varados varios kilómetros tierra adentro, arrastrados por la fuerza del agua.