Tras la Noche Triste, Cortés huía con menos de 500 hombres heridos y sin apenas armas
Tras la desastrosa huida de Tenochtitlan en la Noche Triste del 30 de junio de 1520, en la que perdió más de la mitad de su ejército, casi toda la artillería y los caballos, Hernán Cortés se retiraba hacia el territorio aliado de Tlaxcala con apenas 440 españoles, la mayoría heridos, y unos mil guerreros tlaxcaltecas. El nuevo emperador azteca, Cuitláhuac, decidió aniquilar a los supervivientes antes de que alcanzaran refugio, y movilizó un ejército mucho mayor para cortarles el paso en la llanura de Otumba.