Cortés apostó todo a una carga de caballería contra el estandarte del jefe militar azteca
Cortés recordó que, entre los pueblos mesoamericanos, capturar el estandarte del jefe militar solía decidir la batalla al instante, sin importar el número de combatientes. Reunió a un puñado de jinetes —entre ellos Cristóbal de Olid, Gonzalo de Sandoval y Juan de Salamanca— y cargó directamente hacia Matlatzincatzin, que dirigía la batalla desde un palanquín. Cortés lo derribó con su lanza, y Juan de Salamanca remató el golpe y le arrebató el estandarte de guerra, alzándolo de inmediato para que todo el campo de batalla lo viera.