Magallanes abandonó a dos hombres en la costa patagónica como castigo por motín
Tras sofocar un motín en Puerto San Julián en abril de 1520, en el que varios capitanes intentaron hacerse con el control de la flota, Magallanes ejecutó a uno de los cabecillas y descuartizó su cuerpo como escarmiento público para el resto de la tripulación. Al capitán Juan de Cartagena y a un sacerdote implicado en la conjura les perdonó la vida, pero los dejó abandonados en la costa patagónica cuando la flota zarpó meses después, con apenas provisiones para sobrevivir. Nunca más se supo de ellos, y se presume que murieron de hambre, frío o a manos de los indígenas de la zona.