El hundimiento no llevó a Estados Unidos a la guerra de inmediato, pero le allanó el camino durante dos años
Pese a la conmoción, el presidente Woodrow Wilson mantuvo la neutralidad de Estados Unidos durante casi dos años más tras el hundimiento del Lusitania. Fue la combinación de la guerra submarina total declarada por Alemania a principios de 1917 y la interceptación del Telegrama Zimmermann —en el que Alemania proponía a México una alianza contra Estados Unidos— lo que finalmente empujó al Congreso a declarar la guerra en abril de 1917. El Lusitania, sin embargo, había sembrado ya la semilla: se convirtió en un símbolo de propaganda aliada, usado en carteles de reclutamiento durante los dos años que faltaban para la entrada estadounidense en la contienda.