Miles de soldados imperiales, muchos de ellos sin cobrar en meses, exigieron marchar sobre Roma como compensación
En la primavera de 1527, un ejército al servicio de Carlos V compuesto por unos 20.000 hombres —lansquenetes alemanes, en su mayoría protestantes, e infantería española al mando de Alfonso de Ávalos, marqués del Vasto— llevaba meses sin recibir su paga tras una larga campaña en el norte de Italia contra la Liga de Cognac, la alianza que el papa Clemente VII había formado con Francia y varios estados italianos contra el emperador. Hambrientos y furiosos, los soldados se amotinaron y exigieron a su comandante, Carlos de Borbón, que los condujera hacia Roma para cobrar su paga saqueando la ciudad más rica de la cristiandad.