Carlos de Borbón murió de un disparo al pie de las murallas y su ejército, sin mando, se lanzó al saqueo
El 6 de mayo de 1527, el ejército imperial asaltó las murallas de Roma por el Vaticano y el Janículo, defendidas por apenas unos 5.000 hombres, entre ellos la Guardia Suiza. Durante el ataque, Carlos de Borbón murió alcanzado por un disparo, posiblemente del propio Benvenuto Cellini, que años después se atribuiría el tiro en sus memorias. Sin la poca autoridad que su comandante todavía imponía, el ejército, en su mayoría sin cobrar desde hacía meses, entró en la ciudad y la sometió a un saqueo brutal que se prolongaría durante días: iglesias profanadas, palacios saqueados, religiosas y civiles asesinados sin distinción.