Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

García Jofré de Loaísa murió de escorbuto en el Pacífico y su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una sábana

Loaísa, capitán general de la armada y comendador de la Orden de San Juan, llevaba semanas debilitándose junto al resto de la tripulación de la Santa María de la Victoria, la única nao que quedaba tras las tormentas, deserciones y naufragios sufridos desde La Coruña. El escorbuto ya se había cobrado más de treinta vidas a bordo cuando, el 30 de julio de 1526, poco después de cruzar el ecuador rumbo a las Molucas, murió también el propio capitán general. Sin madera ni tiempo para un ataúd, envolvieron su cuerpo en una sábana, lo velaron con algunas oraciones y lo deslizaron por la borda sobre una tabla. El mando recayó de inmediato en Juan Sebastián Elcano, su segundo, que apenas sobreviviría cinco días más a la misma enfermedad que acababa de llevarse a su capitán.