Francisco I rompió la tregua con España y Galicia quedó expuesta a la flota francesa
En 1542, aprovechando el fracaso de la expedición española contra Argel, el rey Francisco I de Francia rompió la tregua vigente y declaró de nuevo la guerra a Carlos V, arrastrando a España a un tercer conflicto con la monarquía francesa. Esta vez el emperador contaba con la alianza de Enrique VIII de Inglaterra, así que Francisco se encontraba enfrentado a ambas coronas a la vez. El rey francés armó dos grandes flotas: una en El Havre, destinada a hostigar las costas inglesas, y otra en Bayona, con la que pretendía golpear los puertos españoles del Cantábrico y el litoral gallego. Para hacer frente a la amenaza, Carlos V confió la defensa de la costa norte a un veterano curtido en Berbería y en la jornada de Túnez: Álvaro de Bazán y Solís, llamado "el Viejo", capitán general de las Galeras de España. Su misión era doble: enviar tropas de refuerzo a Flandes y armar una escuadra capaz de guardar el litoral cantábrico y gallego de los ataques franceses. Bazán fijó la base de su flota en el puerto de Laredo.