Bazán sorprendió a la flota francesa en la ría de Muros mientras esta negociaba un rescate
El 25 de julio de 1543, tras remontar la costa gallega, la flota de Álvaro de Bazán dobló el cabo de Finisterre y descubrió a la escuadra enemiga fondeada en la ría de Muros. Los españoles llegaron en el momento más favorable posible: el almirante francés se encontraba entonces negociando con los vecinos de la villa el pago de un rescate a cambio de no saquearla, completamente ajeno a que la flota española, mucho más pequeña, estaba a punto de caer sobre él por sorpresa. Bazán no dio tiempo a que los franceses se organizasen. Dirigió su propia nave contra la capitana enemiga y embistió contra ella con toda la fuerza de su arboladura, abriendo el combate antes de que el enemigo pudiera siquiera levar anclas con orden.