Comían galletas con serrín y cuero hervido para engañar al hambre en el Pacífico
La travesía del Pacífico duró casi cien días sin avistar tierra ni poder reabastecerse de agua dulce ni alimentos frescos, mucho más de lo que cualquiera de los expedicionarios había previsto al planear la ruta. Según el cronista Pigafetta, la tripulación llegó a comer galleta reducida a polvo, infestada de gusanos y mezclada con orina de rata, además de cuero de buey ablandado en agua de mar y serrín, solo para tener algo con lo que llenar el estómago. Las ratas que cazaban a bordo llegaron a venderse a precio de oro entre los propios marineros, y muchos murieron de escorbuto antes de avistar finalmente la isla de Guam.