Durante años nadie logró encontrar la ruta de vuelta desde Asia hasta América por el Pacífico
Tanto los supervivientes de Loaísa como la expedición de socorro de Saavedra intentaron repetidamente el "tornaviaje" —cruzar el Pacífico de oeste a este para regresar a América—, fracasando una y otra vez sin éxito, ya que desconocían los vientos y corrientes favorables más al norte y se topaban siempre con vientos contrarios que los devolvían a su punto de partida. El tornaviaje no se lograría hasta 1565, casi 40 años después, cuando Andrés de Urdaneta, superviviente de la propia expedición de Loaísa y ya convertido en fraile agustino, encontró por fin la ruta correcta navegando primero hacia el norte antes de virar al este, un descubrimiento clave que permitió después el Galeón de Manila.