Tampoco creyeron a un barco de guerra español que fondeó frente a la iglesia
En un intento más, ya avanzado el asedio, de poner fin pacíficamente al conflicto en Baler, un buque de guerra español se acercó a la costa cercana para confirmar visualmente a la guarnición que la guerra había terminado efectivamente y que España había cedido el archipiélago. Los sitiados, observando el barco desde las troneras de la iglesia, sospecharon que podía tratarse de una añagaza de los insurrectos usando una bandera robada o capturada en algún combate anterior, y continuaron resistiendo sin moverse de su posición fortificada, ignorando las señales que el propio barco intentó hacerles llegar desde la distancia.