Los filipinos consiguieron un cañón para intentar derribar la iglesia
Ante la imposibilidad de tomar el templo fortificado por asalto directo tras meses de intentos fallidos, los sitiadores filipinos lograron finalmente hacerse con una pieza de artillería, posiblemente capturada o adquirida de fuerzas cercanas, para intentar batir directamente los muros de la iglesia y abrir una brecha practicable. El cañón causó daños visibles en la estructura del templo, agrietando muros y dañando parte del tejado, pero nunca llegó a abrir una brecha suficiente para permitir un asalto final exitoso, y la guarnición continuó resistiendo tras sus muros agrietados, reparándolos como podían entre bombardeo y bombardeo.